Cosas de la universidad

Los últimos días en la universidad han sido entretenidos. Os cuento un poco como fue.

Tuve un examen acerca de cómo manejar gas a alta presión. Creo que en el IEEE conocen bien la presión que puede haber en un cilindro de gas. Pues nada, a examinarse toca. Primero una demostración. Como son japoneses, necesitan mucho personal para cualquier cosa, así que ahí estaban ocho profesionales para enseñar a unos 30 alumnos:

Curso de manejo de gases 

Curso de manejo de gases 

En los soportales de la universidad, por supuesto, por si alguno se despistaba, es mejor que la bombona atize al Toyota de algún profesor que a cualquier máquina mucho más cara del laboratorio. 

Y después el examen que todos pasamos con éxito. Hasta ciertas personas que no estaban a la altura del tapón de la botella.

Curso de manejo de gases 

Como ya os comenté, otro día tocó acampar en el laboratorio para buscar dónde se escondía el carbono. El experimento acabó bien. Y vaya si encontramos carbono… ¡para hartarnos!. Mañana veremos cómo nos lo podemos cargar. 

MBE 

Ayer para despedir al Alemán que ha estado con nosotros unos días, y ya de recibir al estadounidense que viene para dos meses, fuimos a cenar a lo grande. A lo gordo mejor dicho. Un lugar donde sirven la misma comida que a los luchadores de sumo. Con un par de raciones nos bastó para llenarnos a los nueve que fuimos. Y pensar que ellos se comen un platazo de esos en cada comida… no me extraña que estén tan gordos. 

Restaurante de Sumo 

Y hoy, en la cafetería de la universidad (está el restaurante, shokudō 食堂, y la cafetería, llamada La Poire), tenían una promoción. A las 6pm es la happy hour. Por 500¥ (4€) te puedes llevar todo lo que te quepa en una bolsa de papel que ellos te proporcionan. Tienes 5 minutos para hacer tetris con las cajas de chocolatinas, snacks de calamar y otras golosinas. Lo bueno de este tetris es que por completar filas no te desaparecen las cosas, y además puedes pasarte por arriba, la jugada es válida mientras las cosas se sujeten por sí mismas. 

Cómo se les iluminaban los ojos de ilusión a los japoneses haciendo cola para entrar. Si en el fondo son como niños, les gusta divertirse, les gusta lo diferente, pero viven bajo demasiada presión social que inhibe estos comportamientos. 

Pero bueno, lo importante es que de vez en cuando tienen sus ocurrencias, y hoy nos endulzaron la tarde. ¡Estos de la cafetería son la pera!

¡Y aquí estamos con nuestros trofeos! De izquierda a derecha, FangFang, Yamada, Tezuka, Go y yo. 

Chucherías de La Poire