Bajo el agua

Más o menos desde que volví de España, y especialmente durante las últimas semanas, he ido descubriendo mucho más a fondo la sociedad japonesa por medio de los japoneses que tengo más a mano, mis compañeros de laboratorio. Y tal como escribía hace cinco meses, entonces sólo conocía la punta del iceberg. Puedo confirmar alguna de las cosas que decía, o matizar ciertos detalles, y también corregirme en otras. Ya me he tirado al agua. Ahora toca descubrir hasta dónde llega este iceberg. 

Lo primero es que si bien es cierto que los japoneses valoran el trabajo, y que en general viven para trabajar, no dejan de lado otras cosas como los viajes o salir con los amigos, aunque eso sí, se convierte en un segundo plano, algo totalmente dependiente de lo primero. Aunque en ocasiones ni siquiera se lo tienen que plantear porque el trabajo y los amigos están juntos, toda su vida es en la universidad, bien por los estudios o bien por la gente. Los viajes pueden ser viajes a conferencias, y las salidas pues celebraciones de bienvenida. 

Pero también les gusta tener vacaciones, descanso (休み, yasumi). Y es aquí donde viene lo realmente diferente. Prácticamente puedo asegurar que cuando un japonés no está en la universidad, no está trabajando. No se llevan tarea a casa. Dicen que en casa no pueden estudiar. Por eso se quedan hasta tan tarde en el laboratorio, o por eso van los fines de semana y festivos, simplemente porque tienen cosas que hacer, y en vez de hacerlas en su casa, solos, prefieren estar acompañados de sus amigos. 

¿Y qué hacen en casa?. Pues la mayoría viven solos, porque son de otras ciudades o de lejos en el mismo Tokyo. El otro día llegaron a pedirme consejo acerca de si es mejor continuar viviendo con su familia a 50 min en transporte público y comparse un coche para llegar en 20 minutos, o alquilarse un apartamento cerca de la universidad. Lo que más le molestaba no era la distancia, ni el tiempo perdido en el transporte, sino el tener el último tren que pueda llevarle a su casa a las 11 de la noche, no pudiendo quedarse mucho más de las 22:30 en el laboratorio. Al final está estudiando para sacarse el carnet y piensa comprarse un coche a la vuelta del verano. 

A todo esto no he dicho que hacen en casa. Lo puedo simplificar con la expresión que usan ellos: ゴロゴロ(gorogoro). Es una palabra-onomatopeya, por eso se escribe en katakana (caracteres mas bien cuadrados). Tratad de imaginad el significado… quiere decir hacer el vago. Eso es lo que hacen en casa. El vago. Dormir mucho, ver la tele, jugar a videojuegos, y a la hora de comer o lavar la ropa acercarse al convini o a la lavandería más cercana. Porque no quieren lavar platos, les da pereza (sobre todo los chicos). Y no hablemos ya de remendarse un descosido o un agujero en el calcetín. Los chicos dicen que es una tarea vergonzosa, y ni siquiera lo intentan. Cuando les conté que el otro día me remendé un par de bolsillos y otros tantos calcetines les saqué un poco de sus casillas. Se te quedan mirando como diciendo, vaya bicho raro, pobrecito. Me da igual. 

De media los japoneses llegan a la universidad a la hora de comer, esto es… cerca de las 12 del mediodía. Así pueden comer acompañados en la cafetería de la universidad. Después trabajan. Medio trabajan mejor dicho. Me han llegado a confirmar que su rendimiento puede ser del 60% o algo así. Es decir, si se van a las 11 de la noche, habiendo estado 11 horas, les ha cundido como 6 y pico. Pero han tenido sus tertulias con los amigos, han ido a cenar con ellos a algún lugar cercano a la universidad, y a los ojos del profesor parecen muy trabajadores porque se han quedado hasta muy tarde.  Las personas que llegan pronto y se van pronto, aunque hagan el mismo número de horas y encima les cunda más, son un poco mal vistas, porque creo que no se dan cuenta de que no ser visto trabajando también puede significar trabajar. Por eso yo les dejo claro que en casa también estudio, y que si tengo tareas los fines de semana prefiero acabarlas a mi ritmo en casa. 

¿Y de qué hablan los japoneses? pues no os lo vais a creer, pero les encanta cotillear acerca de la vida de terceros. Yo que creía que el chisme y el rumor eran típicos de España, pues no, en Japón eso se lleva, y mucho. Al final todos nos enteramos de todo, y nadie sabe quién comenzó el chisme. A los recién llegados lo primero que les preguntan es si tienen novia. Y tratan de que dejen la respuesta bien clara, preguntando a continuación ¿y en tu país?. No es que quieran liarte con alguien, simplemente es por cotillear. Lo mismo hacen en las fiestas, en cuanto se toman algo de alcohol empiezan a desvariar y los temas siempre discurren por los mismos derroteros. Por ejemplo, a un norteamericano nuevo que ha llegado hoy mismo le ha tocado el cuestionario, luego le han preguntado que a quién prefería de tres chicas que había allí (una de China, otra de Taiwán y la tercera japonesa), después nos enseñaron la palabra Gōkon (合コン, cita a ciegas en grupo). Por último una de las chicas ha acabado diciendo (junto a otras muchas cosas) que a su novio anterior lo llamaba cariñosamente Nattō (納豆, unas judías fermentadas muy pegajosas y de mal olor) porque no se despegaba de ella ni un momento. Y eso cuando no te enteras de pronto que llevan más de medio año comentando tu forma de vestir

A pesar de lo anterior, cuando es hora de trabajar, trabajan, y nada de tratar de entretenerlos, porque van a pasar de ti.

Y seguro que hay más cosas por contar que a estas horas no me acuerdo. Pero ya las contaré. De momento a seguir buceando, descubriendo tanto lo bueno como lo malo de los japoneses, aprendiendo diferentes formas de vivir, y que en definitiva es lo mejor que me puedo llevar puesto tras mi estancia en Japón.