Biblioteca y ciberteca voladora

Esta mañana hemos tenido la presentación de la biblioteca y de la ciberteca (AKA Media Center). La biblioteca es enoorme. Tiene un montón de libros, publicaciones científicas de todo tipo, periódicos, puestos de lectura, de audiovisuales, etc. No he sacado ninguna foto porque no estaba permitido, pero bueno, tremenda. También nos han contado como ordenan las cosas (porque para hacerlo en japonés hay que tener mucho valor).

Primero está todo ordenado por tipo de material (publicación/libro/audiovisual, etc)

Los libros los ordenan por las categorías bibliotecatias que encontramos en cualquier parte, y dentro de cada categoría…. por fecha de publicación.

Las publicaciones las ordenan por orden alfabético, para lo cual usan las transcripción al Rōmaji (caracteres latinos) del título de las mismas. 

A continuación una muestra de 40 minutos de cómo buscar un libro. Demasiado larga y aburrida para una web que está en inglés.

Después nos llevaron a su ciberteca, bueno, a una sala, porque los ordenadores de uso general están distribuidos por todo el campus. Hay como unos 700 ordenadores de uso general en el campus Yagami, más o menos la mitad Linux y la otra mitad Windows. Pero… sólo 5 de ellos están en inglés. Creo que los estudiantes extranjeros nos vamos a pelear por ellos, o a acostumbrarnos a usar windows en japonés (doble esfuerzo).

En cuanto a la conexión de la universidad… tremenda. Tienen un backbone de 10Gbps entre los cinco campus que tienen en el área de Tokyo, y después hacia fuera tienen algo wide. No se molestaron en especificarlo, simplemente ponía wide. A saber…

Hay casi 5000 conexiones ethernet de 1Gbps por el campus, además de 250 puntos wireless (el campus en el que estoy es más bien pequeño). He hecho un test de velocidad desde un ordenador conectado por cable y me ha dado unos valores que se salían de toda gráfica. 80 Mbps de bajada, 15Mbps de subida y un ping de 15ms. ¡A volar!

¿Sello o firma?

Ayer me llegó mi primera carta estando aquí en Japón. Era un certificado, así que el cartero subió hasta arriba del todo. Afortunadamente estaba en casa y no hubo mucho más que decir, simplemente me señaló con un bolígrafo dónde debía firmar. Es curioso, porque tanto mi nombre como la dirección estaban escritos en vertical, y el sobre venía preparado para hacerlo así. La carta contenía la tarjeta del National Health Insurance, o lo que es lo mismo, la Seguridad Social de aquí, que me cubre el 70% de los gastos médicos. El 30% restante lo adelanto yo y luego me lo devuelve la Universidad de Keio.

A los japoneses se les hace muy extraño esto de las firmas. Ellos usan una especie de sellos (inkan, 印鑑) con tinta roja, y que representan su firma. Para ellos es muy inseguro lo de firmar, porque es imposible firmar dos veces seguidas de forma exactamente igual. Así que siempre miran con mucho ojo y comparan a fondo si la firma de tu pasaporte y la que estás haciendo tienen algún tipo de parecido. Incluso en el caso del banco piden alguna medida extra de seguridad para validarte la firma, como es tener un código secreto de 4 cifras (no es el PIN, sino que usas o inkan o firma + código).

El inkan contiene cosas que identifiquen a su propietario. Su nombre, dónde nació, algún kanji o dibujo del que se sienta especialmente cercano, etc. Yo en principio no tengo por qué hacerme ninguno. Creo que si no me lo han pedido para todo el papeleo que he hecho ya no me lo van a pedir nunca más. En el caso de que quisiera hacérmelo, sería cuestión de elegir los caracteres japoneses y pagar unos 10.000¥ (60€) para que te lo fabriquen.

Mamones

Debe ser la forma de llamar a los habitantes de un barrio del norte del gran Tokyo, a 133 minutos en tren de Kamakura, aunque no todos los trenes paran en esa estación.

Nombre desafortunado