Entradas escritas en diciembre de 2010 ↓

Alimentando gaviotas

De camino a la universidad voy gran parte del tiempo pedaleando junto al río Tsurumi. En la ribera se pueden ver los más variopintos seres, como ancianos haciendo deporte en posturas  muy extrañas, mendigos con aficción a la electrónica, mafiosos llamando por teléfono desde la trastienda del pachinko (una especie de salones de máquinas tragaperras), etc.

Además se ven muchos pájaros. Es algo normal porque el mismo nombre del río, Tsurumi (鶴見) quiere decir precisamente ver pájaros. Palomas y cuervos nunca fallan, también se ven varios grupos de patos, garzas, y de vez en cuando incluso algún ave rapaz. Además, desde mediados del otoño tenemos otro visitante: las gaviotas. Más o menos a finales de octubre se acaban los tifones y el buen tiempo que venían del sudeste asiático por algo más de fresquito y aire seco del continente, de China, Rusia y por ahí. Como ahora suele soplar desde tierra hacia el mar, supongo que las gaviotas no querrán arriesgarse demasiado a no poder volver, por tanto se quedan en tierra firme todo el día.

Son unos animales pacíficos, nada que ver con los cuervos; y tampoco son tan estúpidas como las palomas, manteniendo además una figura más elegante. Y a los extraños seres del río parece que les gusta. De vez en cuando se ponen a alimentarlas con migajas de pan o cualquier otra cosa comestible que tengan.

Alimentando a los pajarracos

Alimentando a los pajarracos

También hay que decir que esto es la ley de la selva, o la ley de la ciudad, que prácticamente viene a ser lo mismo. Sobrevive el más fuerte, zampándose a quien haga falta. En más de una ocasión he visto cuervos atacando palomas y despiezándolas con saña así como gatos cazando gaviotas mediante un hábil zarpazo y llevándoselas a algún callejón cercano dejando un reguero de plumas blancas por detrás.

Pero bueno, al final es como el pajarito que lleva los gusanos a sus crías o el mendigo que pesca escondiendo anzuelos en apetitosos cebos. Lo único es que vemos con más cariño a estos pajarracos que a esos asquerosos gusanos y resbaladizos peces, pero en el fondo es lo mismo, unos animales atacando a otros para saciar su hambre.

Quizá por ello resulta cuanto menos curioso que el hombre a veces se dedique a alimentar y cuidar animales sin más que por el mero placer de hacerlo. Quizá ese sea un elemento diferenciador más que nos separa de los animales y que hace inadmisible el hecho de ser cazados por otras especies inferiores, aunque no tanto por la nuestra.

Feeding seagulls

Feeding seagulls

Actualización: A sugerencia de Israel añado un gag de la película Buscando a Nemo en que se ven lo voraces que son este puñado de plumas blancas con pico amarillo.

Supongamos una vaca cilíndrica

Vaca esférica tras un cambio de coordenadas

Como las vacas esféricas ya están muy vistas, cojamos una y apliquémosle un cambio de coordenadas para representarla en cilíndricas. Y añadámosle cuatro patas de un grosor infinitesimal y de la altura adecuada. Ahora sólo nos queda resolver una sencilla integral triple para saber cuánta leche cabe en nuestra vaca. Igualmente, en el caso de querer leche en polvo, la forma cilíndrica es más adecuada para proceder a su rayado. Para los yogures es tan fácil como dejarla fermentar todo el verano al sol dándole de comer natto. Incluso esperando un poco más podríamos obtener apetecibles helados durante los meses más fríos del invierno; os aseguro que helados estarán.

Hoy me ha dado por las vacas cilíndricas pero cualquier otro día me podría dar por los osos polares, con su módulo y argumento.

Terremoto (XVIII)

Este terremoto ha sido muy pequeño (M3.8 Ritcher). Dos o tres oscilaciones y punto. No me hubiera enterado de no ser que estaba despierto, parado y en el piso más alto de mi edificio.

¿Y qué hacía yo despierto a las seis y media de la mañana?, pues ver el amanecer. Estos días ha hecho muy buen tiempo y cada vez que salía por las mañanas hacia la universidad veía el Monte Fuji nevado. Quería hacerle una foto justo al amanecer, cuando el sol le da de frente y aparece como de color rosado. Así que me puse el despertador a las 6:30, y esperando el amanecer (a las 6:40) el pequeño terremoto ocurrió.

Al final el madrugar no sirvió de nada porque no vi el Fujisan. Justo a su alrededor había unas nubes. Creo que mañana lo intentaré de nuevo.

Gastos domésticos en electricidad e internet

Desde que me mudé a mi nueva casa en Japón tengo que pagar algunos gastos aparte de la mensualidad, que sólo incluye alojamiento y agua (fría y caliente).

En el tema de internet, mi vecino tiene la conexión más barata a la que podemos acceder por esta zona, una FTTH (Fibra Óptica) de 100Mbps. La comparte con cuatro o cinco vecinos, entre los cuales me incluyo, mediante cables que recorren la fachada y que llegan a colgar hasta cuatro pisos. ¿WiFi?, pues no, porque el router es estándar y sólo tiene conexiones Ethernet. Eso sí, yo me he montado una Fonera 2.0n en mi extremo del cable, lo que me permite moverme libre de ataduras por mi piso (como si fuera grande…. y resulta que sólo es una habitación), acceder a otros puntos WiFi en Japón por el sistema Fon y además conectarle al dispositivo un disco duro para que vaya descargando algunas películas durante las 24h y de forma tranquila, que no es plan de saturar la conexión vecinal.

A lo que iba, tengo un acuerdo con mi vecino en que me pone internet a 1000¥ (9€). Es un precio estupendo, ya que si no tendría que contratar por mí mismo una conexión, que vienen a ser unos 5000¥ al mes. Supongo que es algo ilegal el compartir internet de esta forma, pero todo el mundo lo hace en el edificio, y es un hecho conocido y aceptado por los managers. Quizá en España debería hacerse algo parecido en las escaleras de vecinos o a modo personal con uno o dos que tengas cercanos. Hoy en día las velocidades son lo suficientemente altas como para no notar una caída apreciable del rendimiento mientras la gente sea considerada y no abuse del sistema. Vamos, lo mismo que ocurre en mi casa de Toledo que tenemos una conexión de 1Mbps (no llega más por la distancia a la centralita, 4km y pico) y hay que compartirla entre más dispositivos que seres humanos viven en ella (incluyendo al loro, por supuesto).

El segundo gasto que tengo mes a mes es la factura de la electricidad. Ayer mismo me llegó el recibo del mes de noviembre. Me pareció muy curioso que el recibo lo generen en el mismo momento de la lectura del contador, no sé si será común en el resto del mundo. Llega el hombre de TEPCO (Tokyo Electric Power COmpany), lee el contador, apunta unas cosas en una especie de PDA gigante, y genera una factura que te la deja en el buzón:

Puede parecer complicado de entenderla, pero ellos mismos te lo explican en su web. Os lo cuento un poco:

  • Cargo básico de 819¥ por los 30A contratados (ojo, no es tanto como parece, que aquí vamos a 110V).
  • 17.87¥ por cada uno de los 99kWh consumidos: 1769¥. Cuando pasas de 120kWh cobran un 28% más por cada kWh adicional, y cuando pasas de 300kWh ese porcentaje empieza a ser un 35%.
  • Diferentes ajustes por el precio del combustible y energías renovables: -169¥.

La factura total asciende, como véis, a 2365¥, lo que vienen a ser unos 20€. El consumo no ha sido excesivo, más que nada porque la mitad del tiempo no lo paso en casa, y de la otra mitad estoy durmiendo arropado por mi edredón de plumón :).

Me parece un cargo razonable, aunque no tengo ni idea de lo que viene a costar la electricidad en otras partes del mundo. Aquí no se me antoja especialmente cara, aunque eso sí, cuando pagas la electricidad de tu bolsillo comienzas a controlar un poco más que cuando viene incluida en la cuota mensual del piso. Por ejemplo, se nota un montón el ventilar la habitación por la mañana, cuando te vas a ir y te da igual que se enfríe, o a hacerlo por la tarde. También apagar las luces incandescentes cuando no se están usando, o usar un ventilador en vez del aire acondicionado cuando realmente no haga falta. Con esos detalles que no tenía en cuenta los primeros meses conseguí reducir el consumo a la mitad.

Una última curiosidad, esta factura aún no la he pagado. No la tengo domiciliada en mi cuenta bancaria, así que dentro de los siguientes días me acercaré a un convini (tienda 24h) y allí la pago. Me encanta que se puedan hacer pagos a cualquier hora, y no que tengas que acercarte al banco en un determinado horario y a veces únicamente durante ciertos días. Aparte de  la factura eléctrica, en los convinis he pagado el seguro médico, la renovación del visado, billetes de avión, compras en amazon, etc.

La Bahía de Tokyo en el cielo

Fue justo después de un tifón. Pero una atmósfera limpia, relajante, con una visibilidad de varias decenas de kilómetros. El día siguiente se adivinaba impresionante, aunque aún el cielo estaba cubierto por nubes bajas y mientras el viento soplaba a toda velocidad.

Me asomo por la ventana de mi habitación, y veo Tsurumi, mi barrio. Algo más alejado el edificio con tres pinachos de Kawasaki, y mucho más allá el perfil de luces rojas de Tokyo, parpadeando de forma asíncrona, evitando que los cuervos y otros bichos voladores se estampen contra ellos.  Hacia el este encontramos al aeropuerto de Haneda, posiblemente ya cerrado al tráfico como cada noche a partir de la medianoche, más o menos. Y detrás, la bahía de Tokyo. Inalcanzable para la vista por los edificios pero perfectamente visible en el cielo como una gran mancha negra en medio del área metropolitana más grande del mundo:

Tokyo bay, light-contaminated.

Ahí donde la véis, la bahía de Tokyo tiene a grosso modo 50 x 20 km. Haceos por tanto una idea del tamaño de la zona iluminada donde viven unos 30-35 millones de habitantes. Impresionante.

También os habréis dado cuenta de que tiene un tono verde. Esto es porque para el alumbrado público usan luces de luces de vapor de mercurio en vez de vapor de sodio como suele hacerse en el resto del mundo. Quizá por eso mismo las fotos nocturnas en Japón salen de forma distinta, casi mágica. Quizá es porque no estamos acostumbrados a esos tonos, quizá es porque estas luces le dan un encanto especial.

Por otra parte, ahora que se acerca la navidad en Europa ya estarán las calles de ciudades y pueblos iluminadas para llamar al consumo. Aquí en principio no se hace de forma pública, sino que cada persona, institución o centro comercial pone sus propias luces, a cada cual más espectacular. No tengo fotos porque hace frío y me quedo congelado haciendo tomas de larga exposición. Quizá algún día me anime a ponerme un par de guantes y algo más de abrigo.

Aún así debemos recordar que el auténtico espectáculo de luces no está sólo en Navidad colgando de las farolas y edificios, sino que está mucho más arriba suspendido en el espacio.

Números romanos en Japón

Hoy he visto a un japonés que estaba escribiendo una carta de motivación para entrar en alguna universidad de USA. En la misma, escribía acerca de su experiencia con los semiconductores compuestos III-V como el arseniuro de galio (GaAs).

Me ha parecido extraño cómo escribía los números romanos, ya que se estaba haciendo un poco lío porque no sabía si separarlos con un guión corto, guión largo, barra inclinada, etc. Me pregunta que cómo lo pondría, y para no meter la pata le digo que busque en Google las distintas opciones para ver cuál es más ampliamente usada.

Al buscarlo, veo cómo lo escribe de forma rara. Lo escribe con el teclado en japonés. Se suele escribir la transcripción sonora empleando el teclado normalmente, pero como cada combinación de sonidos tiene varias posibilidades de traducción a kanjis, a continuación entra en marcha un sistema que predice los más probables. Si no acierta cambias a los siguientes con la barra espaciadora. Un ejemplo:

Como he dicho, puedes escribir expresiones más largas (incluso frases enteras), en las que agrupa semánticamente y te da información de los distintos significados que pueden tener kanjis fonéticamente iguales.

El caso es que el japonés de mi laboratorio estaba escribiendo los números romanos de esta manera. Escribía el número normal (árabe) y le daba a la barra espaciadora para asignarle el símbolo adecuado.

No me sorprende tanto la forma de introducirlos como el hecho de que existan caracteres individuales con los tres palotes en vez de tres caracteres. Y así hasta el 12. Os los dejo todos aquí:

Ⅰ Ⅱ Ⅲ Ⅳ Ⅴ Ⅵ Ⅶ Ⅷ Ⅸ Ⅹ Ⅺ Ⅻ

Me contó que en Japón no se estudian los números romanos, si él se los sabe es gracias a la saga de videojuegos de Final Fantasy (de la que llevan ya 13 títulos).Traté de ponerle a prueba y más o menos se defendía con ellos de forma lógica, pudiendo escribir cosas como 15 (XV) ó 29 (XXIX). Sin embargo cuando le pregunté por 50 (L) se quedó bloqueado un momento y a continuación, sabiendo que se equivocaba, escribió XXXXX. Le mostré el resto de letras (L, C, D, M), y le pregunté cómo sería 490. Cayó en la trampa y escribió XL.

Después de enseñarle más o menos cómo iba la cosa le expliqué que en España (y supongo que también en el resto de Europa) es una de las primeras cosas que se aprenden en primaria. También que a menudo en monumentos o edificios se puede ver la fecha de los eventos escrita en números romanos.

En Japón ocurre algo parecido con sus números (de origen chino), que se siguen empleando en algunos lugares e incluso en la carta de los restaurantes. Aunque afortunadamente en este último caso sólo como cifras individuales, es decir, para escribir 493 ponen 四九三 (4 – 9 – 3) en vez de 四百九十三 (400 – 90 – 3). Ya que estoy os dejo los números japoneses del 1 al 10:

一 二 三 四 五 六 七 八 九 十

En definitiva, ambos nos quedamos bastante sorprendidos y aprendimos un poco. Estos momentos son los que realmente merecen la pena de un un intercambio en que las dos partes ganan.

Otro día tengo que enseñarles el concepto de jornada laboral de 40h semanales y 1 mes de vacaciones anual. Aunque me dá que no lo van a pillar tan fácilmente como los números romanos…

Terremoto (XVII)

Otro tambaleo más por la noche, de estos que no sabes lo que pasa, que tu cama se mueve, que la habitación hace crujiditos. Pero bueno, si nadie chilla será que no ocurre nada grave. Espera, que vivo solo. Bueno, si se mueve más entonces salgo corriendo. O quizá aguanto un poco más, que la cama está caliente y el exterior frío. Y tengo sueño. El temblor se va pasando. ¿Qué hora es?, las tres y media. Bueno, mañana ya miro si ha sido o no fuerte.

Y esta mañana compruebo. Ha sido cerca, en Chiba. Esa zona está bastante activa últimamente. Sólo 4.4 grados Ritcher, pero que justo en Yokohama es donde más se ha sentido (el puntito verde). Ahí estoy yo.

Dicen que la semana pasada ocurrió otro bastante gordo. 6.9 grados Ritcher. Que con el epicentro a 800 kilómetros de Tokyo y a la friolera de 490km de profundidad se dejó sentir en medio Japón, dejando árboles oscilando, moviendo las sillas de los que trabajaban y dejando sin bebida a algunos que comían. Imagináos la energía liberada para que se puedan mover miles de edificios y montañas hasta a 1500km de distancia (Madrid-Londres) como si fueran plastilina.

Yo justo en ese momento volvía andando de la cafetería de vuelta al laboratorio con mis compañeros. Y ninguno lo sintió ni lo sospechó siquiera :(. ¿Por qué?, pues creo que el filtro antiterremotos que te crece detrás de la oreja después de llevar viviendo un tiempo en Japón va empezando a funcionar correctamente, aunque por lo que parece se desconecta por las noches.