Entradas escritas en marzo de 2009 ↓

Colgado

Hay veces que estás colgado y no te enteras… 

Pata colgando 

… hasta que cambias de punto de vista.

De vuelta

He vuelto. Y usar la palabra volver implica muchas cosas. Pero así es. Ya estoy en Japón de vuelta. Lo primero en hacer ha sido el papeleo de renovación de la beca, actualizar las cartillas del banco (¡+6¥ por liquidación de intereses!, al 0.05%) , recoger el correo físico (90% spam), y viajar un poco (Hakone).

Me encontré con mis padres nada más llegar al aeropuerto de Narita. Yo venía por Moscú con Aeroflot. Ellos por Amsterdam con KLM. Mi vuelo llegaba 20 minutos más tarde, y así fue. Aún así, el hecho de que yo no paso por la cola de control de pasaportes para turistas me ahorró un montón de tiempo, así que recogí mi maleta antes que ellos.

No tengo mucho tiempo porque me tengo que multiplexar (TDM por supuesto, FDM aún no lo controlo bien) entre universidad y padres, y dentro de unos días además con Jose y Alberto , así que ya pondré fotos más adelante. 

Eso era todo. Que he vuelto a japolandia, y que actualizaré menos estos días. ¡Hasta pronto!

Bajo cero

¡Saludos desde Moscú!

Esperando al tren (sólo hay uno cada hora) a que me lleve hacia Moscow downtown. Un rato viendo la ciudad, y después a volver, para volver. 

(hoy no me he refrescado porque ya hace frío suficiente ahí afuera)

Los años perdidos

Escrito por Ángela Becerra.

Vivimos avanzando por el tiempo, esta línea continua de la que ignoramos su origen y, como infinita que es, no podemos imaginar su final. El motor es nuestro cerebro, la carrocería es nuestra salud, el contador de kilómetros es nuestra edad. La ruta, unos se la organizan como quieren; otros, como pueden o les dejan.

Algunos deciden hacer su camino con un lento utilitario de mínimo con sumo. Se alejan de las autopistas porque ni tienen prisas ni están dispuestos a pagar peajes. Prefieren los caminos que se envuelven de paisajes donde el pájaro derrota la estela del jet y el silencio ahoga el decibelio.

Otros desean más rapidez, se suben a una moto, invitan a alguien y acaban haciendo el amor y con un sidecar cargado de hijos.

Pasamos muchas horas subidos al autocar de una empresa, viajando con un montón de desconocidos entre los que alguno, con suerte, acaba siendo auténtico amigo.

Subimos a una interminable caravana de autobuses llamada país y demasiadas veces nos encontramos en medio de un inmenso atasco organizado por sus conductores políticos.

En el viaje del vivir, no todos los que van, llegan. Unos cogen caminos equivocados, estudios sin arranque, amores sin destino. Son los tiempos perdidos que jamás volverán.

Saber hacia dónde se va, y cuando nos equivocamos corregir a tiempo, es la única forma de llegar. Por eso siempre hay que estar atentos al camino: porque siempre estamos yendo.

LCEL en Japón

Si miras al cielo, Japón no parece un país desarrollado. Basta con que te alejes un poquito del centro de la ciudad para que las aceras desaparezcan, crezcan postes por todas partes, y una maraña de cables inunde la vista. 

No sé hasta qué punto tener los cables de esta forma será más o menos fácil de mantener en un país en el que la vida media de las casas es 25 años. 

Ojo al transformador. No me gustaría estar debajo durante un terremoto. 

Maraña de cables

Me recuerda a la placa de LCEL (ver última foto), como una vez dijo Juancho:

Parece Barcelona, todas las calles organizadas, cada una con su condensador